Cuando estalla en llanto.. !!

Si se sienten desesperados porque su bebé no deja de llorar, no se  preocupen. Les damos estrategias  para ayudarlo a calmarse.
Acaba de comer, su pañal no está sucio y no parece que tenga gases o cólicos. No hace demasiado frío ni calor y la ropa le queda perfecta.
Entonces, ¿por qué sigue llorando? Asumámoslo, los bebés lloran. Es la forma más efectiva que tienen de comunicarse. Recuerda que ningún niño llora por nada: si no lo hace por una necesidad física, será porque  quiere consolarse o desahogarse. Lo importante es que nosotros, como sus  padres, no nos dejemos dominar por los nervios.

Intentar calmar a un bebé empapado en llanto y no lograrlo, puede generar mucha frustración  e incluso, cierta agresividad. Sin embargo, esta  reacción puede conseguir exactamente lo contrario a lo que buscábamos: en lugar de consolarlo
de manera paciente y con mucho cariño, el mal humor se apodera de nosotros y el bebé lo siente.
Aunque no lo creas, tu pequeño puede captar a la perfección el estado de ánimo que tienes y llorará aún más por miedo a ser abandonado, lo que genera un círculo vicioso muy difícil de romper: tú te desesperas cada vez más y él se siente más temeroso, entonces, llora sin conseguir la calma. Por esto, la clave está no solo en tranquilizarlo a él, también en que los padres recuperemos la serenidad. Queremos sugerirte algunas estrategias de eficacia comprobada para que vuelva a reinar la paz entre todos.
Cada vez que pruebes uno, da el tiempo suficiente para comprobar si surte el efecto deseado. Ten paciencia, ya que si cambias ansiosamente de un sistema a otro, solo aumentarás la inquietud y la irritabilidad de tu pequeño.

Comparte y vencerás.
Cuando estalla en llanto, no es necesario que ambos papás corran a calmarlo. Lo recomendable es que el padre que en ese momento esté más cansado o nervioso se mantenga al margen para recuperar la tranquilidad y las fuerzas. A muchas mamás esto les cuesta trabajo, ya que su vínculo afectivo con el bebé es tan fuerte, que no desean delegar el control. Ellas conocen tan bien a su pequeño que piensan que nadie más logrará tranquilizarlo. Sin embargo, precisamente algo nuevo, como la voz o el olor distinto de la piel puede ser lo más eficaz, debido a que en ocasiones, la novedad despierta la innata curiosidad del bebé, lo cual provoca que deje de llorar para averiguar de quién se trata. Es el turno de papá.

 

Tu voz es el mejor mantra
Para los bebés es muy importante recibir una respuesta inmediata a su llanto. Los reconforta que les hablemos afectuosamente con frases como “ya está bien” o “aquí está mamá”; otra excelente opción  es entonar una canción de cuna. La cuestión es que vea que nuestra boca está relajada (según los psicólogos, es fundamental despegar los labios aunque no digamos ni una palabra),pues el niño  percibe la tensión y la tormenta empeora.

Puedes llorar en mi hombro
En esta postura, con la cabeza descansando en el hombro de mamá o papá, y con su mano sobre su espalda, cualquier bebé, por muy chiquitín que sea, se calma más rápido que si solamente lo cargan. El arrullo, ese invento milenario Tradicionalmente, se ha envuelto a los recién nacidos en una manta con los brazos pegados al cuerpo como taquito; esto les da la sensación de protección y seguridad, tal y como se sentían cuando estaban en el útero.

De paseo
Cambiar de aires es el mejor estímulo. A veces, basta con dar una vuelta por la casa mientras se le habla en un tono suave y dulce. Otras ocasiones, muchos papás aseguran que un paseo en el carrito es infalible, aunque sea solo en el patio de la casa.

Ruido blanco
El sonido de la lavadora o la secadora son constantes y uniformes en toda su frecuencia, esto bloquea el ruido repentino y consigue que el cerebro se calme. Por eso, algunos recién nacidos se quedan dormidos cuando los escuchan.

En la cama, entre mamá y papá
A menudo, la cama de los padres es el mejor consuelo para el llanto. Entre sus cuerpos, el pequeño se siente como en un nido calientito y se tranquiliza como por arte de magia.

Acunado en tus brazos
Para esta posición, la cabeza del bebé debe descansar sobre la palma de la mano, mientras su cuerpo se amolda al antebrazo. Ya que esté bien acomodado, habrá que mecerlo suavemente. Es una postura ideal para los recién nacidos
y contra los cólicos.

La hamaca
Otra opción es hacer una hamaca casera utilizando una toalla o sábana, atando un extremo y sujetando el otro con la mano. Son muy recomendables, ya que el llanto cesa con el balanceo.

Dar el pecho
Es una fórmula mágica por todos los elementos que involucra: cercanía, seguridad, complicidad, nutrición, calor… El pecho de mamá es mucho más que alimento y en este caso se evidencia claramente.

Contacto piel con piel
Cuando parezca que nada surte efecto, papá o mamá pueden colocar al bebé desnudo sobre su pecho, justo a la altura del corazón. El calor que transmite la piel, sumado a los latidos rítmicos que escucha, le recuerdan su estancia en el vientre y esto lo tranquiliza milagrosamente.

Tomado de: www.padresehijos.com.mx

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