10 mitos y consejos en el Embarazo

  1. Nacer con siete meses es mejor para el bebé que nacer con ocho meses. Ni idea de en qué se basa esta afirmación, pero lógicamente la respuesta es NO. Para el bebé lo ideal es nacer a término (es decir, entre las 37 y las 42 semanas de embarazo) y, si por diferentes motivos nace antes de tiempo, ¡cuantas más semanas de gestación mejor!

 

  1. En caso de gemelos, el mayor es el que nace más tarde. La gente cree que el segundo gemelo es el mayor porque es el que entró primero en el útero de su madre. Pero esto es totalmente erróneo. Los embriones se implantan en el útero materno provenientes de las trompas de Falopio y no hay manera de saber cuál se implantó primero (si es que no lo hicieron de forma simultánea). Así, el primer gemelo en nacer es el hermano mayor.

 

  1. Si la mujer tiene acidez en el embarazo, su bebé nacerá con mucho pelo. Esta es una de las leyendas urbanas más extendidas entre las futuras mamás, y lo cierto es que tampoco entiendo el motivo. La realidad es que la acidez que puedas tener en el embarazo no se debe al pelo de tu bebé, sino a la progesterona, una hormona que estando embarazada predomina en tu organismo y que hace que las digestiones se vuelvan mucho más lentas. Además, con el crecimiento del útero, tu estómago cambia un poco de posición y su relación con el esófago se ve alterada, lo que facilita esta sensación.

 

  1. Si cruzas mucho las piernas durante el embarazo, al bebé se le puede enrollar el cordón alrededor del cuello. Esta afirmación no tiene ninguna solidez científica, así que no te la creas. Existen variantes de la misma, que tampoco son ciertas, como que si estiras los brazos por encima de tu cabeza también provocarás que el cordón se enrolle alrededor del cuello de tu bebé. Lo que sí es cierto es que casi el 40 % de los bebés nacen con el cordón umbilical enrollado en alguna parte de su cuerpo y es algo completamente normal que no ha de preocuparte ni asustarte.

 

  1. En verano, si le da el sol a la barriga, el líquido amniótico se puede calentar. Hay muchas embarazadas que son reticentes a llevar bikini en verano. Si es por motivos estéticos, porque quieren evitar que el sol afecte a las estrías o porque se ven más favorecidas con traje de baño, genial. Pero cuando me comentan que lo hacen porque han oído que el sol calienta el líquido amniótico de la barriga y eso es malo para el bebé, casi me entra la risa. No es cierto. Al igual que nuestra sangre y nuestros órganos internos, el líquido amniótico está a una temperatura constante y no se altera por el calor.

 

  1. Es fácil saber si estás esperando niño o niña en función de la forma de la barriga. La creencia popular afirma que en caso de estar embarazada de un niño, la barriga tendrá una forma picuda y, cuando esperas una niña, redondeada. ¿Base científica? ¡Ninguna! ¿Y por qué muchas veces la gente acierta el sexo de tu bebé al ver tu barriga? Pues por pura estadística, ¡existe un 50 % de probabilidades de acertar!
  1. Otra manera infalible de saber el sexo del bebé: ¡la belleza de la madre! Dicen que si estás guapa en el embarazo y casi no se te hincha la cara es porque estás esperando un niño. En cambio, si estás menos favorecida y con la cara algo más redonda, estás esperando una niña y, claro, ella te ha robado la belleza. Lo mismo que antes: no hay ningún argumento científico lógico que apoye esta teoría. Si te cambia la cara será porque estás reteniendo más líquidos, no porque estés embarazada de una niña.

 

  1. Si el bebé nace con alguna mancha de nacimiento es por los antojos de la madre durante el embarazo. Este mito tiene dos variantes totalmente contrarias, lo que ya nos tendría que hacer sospechar de su poca validez. Por un lado, hay quien dice que si la madre ha tenido muchos antojos en el embarazo el bebé saldrá con alguna mancha de nacimiento en la piel. Por otro, está la teoría de que si la madre se reprime de algún antojo durante el embarazo, entonces su hijo tendrá manchas de nacimiento. Como puedes comprender, ambas variantes son absolutamente falsas. No influye la alimentación ni los caprichos que la madre haya tenido durante la gestación en el hecho de que el recién nacido presente alguna mancha en su piel.

 

  1. Cada hijo te cuesta un diente. Esta es una frase muy extendida entre la gente mayor y, si bien tiene cierta base científica, hoy en día, por suerte, no se cumple ni mucho menos. La teoría popular dice que el bebé necesita calcio para formar su esqueleto y lo toma de los dientes de la madre. Nada más lejos de la verdad. Pero lo que sí es cierto es que, si no cuidas tu higiene bucodental en el embarazo, tendrás más predisposición a sufrir caries o alguna complicación en las encías (y esto antiguamente podía llevar a la pérdida de alguna pieza dental). En el embarazo el pH de la saliva cambia y la permeabilidad de los capilares de las encías también, lo que favorece la aparición de infecciones bucodentales.

 

  1. Hay madres que producen leche de mala calidad o no producen suficiente leche para alimentar a su bebé. Hay muchísimas creencias en torno a la lactancia materna, pero quizá estas dos son las más extendidas. Y ambas son falsas. Se ha demostrado que incluso madres que están en situación de desnutrición o dieta precaria producen una leche con los nutrientes necesarios para su bebé. Lo mismo sucede con la cantidad de leche: menos del 1 % de las madres presentan hipogalactia, que es el nombre médico para referirse a la producción insuficiente de leche.

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